Plaza Yamaa el Fna y Mezquita de la Koutoubia, Marrakech, Marruecos.

Plaza Yamaa el Fna y Mezquita de la Koutoubia.

Marrakech, Marruecos.

Construida por encargo de Abd Al-Mumin en el Siglo XII.

 

En esta memoria hablaré sobre la vivencia que tuve gracias a tan solo por dos elementos; separados por una avenida y unidos por un pequeño jardín, se encontraban dos de los espacios arquitectónicos y urbanos más importantes la maravillosa ciudad de Marrakech, con un paradigma completamente distinto al de la sociedad occidental, la plaza y la mezquita logran exponer la magnífica cultura marroquí en todo su amplio sentido, para lograr así la exaltación de los sentimientos de aquellos turistas y seres ajenos a este contexto norafricano. Juntas, la plaza y la mezquita lograron formar una increíble experiencia gracias al disfrute del más importante espacio urbano de la ciudad de Marrakech.

Directos desde el aeropuerto de Marrakech, alrededor de las 21 horas, la camioneta del tour nos dejó en el hotel “Island” ubicado sobre  la Avenue Mohammed V, cada uno tomo su habitación correspondiente, pasada la hora ya estábamos dispuestos a ir a cenar y explorar la zona, nuestro guía “Moha” nos propuso ir a tomar nuestros alimentos a la plaza que se encontraba a una cuadra del hotel y recomendó que llegásemos particularmente al puesto n° 22.

Aproximadamente a las 22 horas se escuchó una grabación muy fuerte que venía de alguna parte de la ciudad, parecía ser como un aviso el cual no logre comprender pues estaba en árabe. Al salir del hotel nos dimos cuenta que la grabación, había sido el llamado que se hace proveniente de  la impresionante mezquita Kutubía, la cual se encontraba frente a nosotros, es el más importante edificio islámico de la ciudad de Marrakech, lo que mayormente resaltaba, era la torre de la mezquita, la cual lograba alzarse con una altura de  60 metros. Con una planta cuadrada, de estructura de  grandes piedras arcillosas y  ornamentada por sus cuatro alzados. De increíbles arcos polilobulares, la torre se remataba en sus alturas con una gruesa franja de azulejos de color verde, más arriba coronaba con una maravillosa balaustrada y justo hasta la parte más alta, cerca de los 60 metros de altura, tres magnificas esferas de cobre, que según cuenta la historia, fueron parte de las joyas de la esposa de un importante califa, donadas como penitencia por haber roto el ayuno del ramadán.

A los días le pregunté a “Moha” si podía entrar y conocer la mezquita Kutubía, él siendo musulmán, me comentó que era imposible entrar, ya que la religión solo permite la entrada a musulmanes y que en todo el país de Marruecos la única mezquita que permite la entrada a personas que ejercen otra religión es la mezquita de Casablanca al norte del país.

Es por eso que hoy conjugo dos elementos, ya que la apreciación del edificio solo fue como espectador externo, como usuario urbano que se dejó cautivar por la maravillosa arquitectura que exponía la mezquita, era sin duda un placer ver este imponente edificio aunque solo fuera desde afuera, lograba transmitir esa sensación de espiritualidad y además se convertía en el claro ejemplo de la estética del estilo islámico presente en toda la ciudad de Marrakech.

Hacia el este de la mezquita Kutubía caminamos por una calle peatonal (borde del jardín  “Arset el Bilk”), llena de calandrias,  al final habíamos llegado a la plaza Yamaa el Fna, un espacio totalmente increíble, esta fue añadida en el 2008 a la lista de la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.  Y es que sin duda es un maravilloso elemento urbano, donde se encuentra un sinfín de inimaginables elementos  propios de la cultura de Marruecos.

En esta gran explanada se desarrolla una interacción de vida urbana increíble, totalmente sorprendente para aquellos ojos que nunca habían estado en contacto con la vida de una ciudad marroquí, rodeada de algunas pequeñas mezquitas, edificios civiles,  así como de cafés y restaurantes.

Alrededor de las 10:30 de la noche llegamos a la plaza Yamaa el Fna, fue una sensación insólita, ver la gran cantidad de personas que se daban cita ahí, parecía que el millón de personas que habitan Marrakech se hubiese reunido, y es que, no era día festivo ni había feria ni mucho menos, simplemente era un sábado en el cual un grupo de mexicanos habían tenido su primer contacto con la vida diaria de una sorprendente y mágica ciudad: Marruecos.

En el centro de la gran explanada de concreto y adoquín,  se alzaban gran cantidad de variados puestos de comida, que lograban envolver a toda la plaza con el humo de los asadores y los magníficos olores de la gastronomía típica, comida la cual fue algo nuevo para el paladar pero que sin duda se tiene que probar alguna vez en la vida.

Tuve el placer de poder apreciar estos dos iconos de la ciudad tanto de día como de noche en cada hora del día, la mezquita de Kutubía y la plaza Yamaa el Fna te podrán mostrar la maravillosa variedad de colores, oficios, sabores, olores y vivencias que sólo en marruecos se pude experimentar.

 

Fotografías. Eliu Morales Mireles 31 de marzo de 2015 (imágenes de día) yhttp://www.traveler.es/guias/africa/marruecos/marrakech/lugares/plaza-de-jemaa-el-fna/597 (fotografía de atardecer).
Texto: Eliu Morales Mireles.

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