La ciudad de las artes y las ciencias, Valencia España.

La ciudad de las artes y las ciencias.

Valencia España.

Santiago calatrava/ Félix Candela. 1998 – 2005.

 

Una de las obras más representativas y más ambiciosas de la ciudad valenciana, estaba a punto de presentarse ante nosotros, conociendo pocos datos del proyecto, como que la CAC había sido desarrollado por el arquitecto Santiago Calatrava, o el gran coste que tuvo la  inversión de la misma, así como la basta polémica que ha ejercido este complejo, con estos antecedentes y una indudable ansiedad de conocer a la ganadora en el 2007 como una de los 12 tesoros de España, era lo que nos hacía que llegáramos lo más pronto posible hasta allí.

El proyecto de la CAC, fue mandado a hacer por parte del gobierno de la comunidad autónoma de Valencia en la cual el diseño y la obra quedo en manos del arquitecto oriundo de la misma ciudad, Santiago Calatrava, así como del arquitecto hispano-mexicano Félix Candela, el complejo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, se compone de 6 diferentes y dispersos edificios que se encuentran a lo largo de los “Jardines del Turia” que fungen como camellón de gran sección en una de las avenidas más importante de la ciudad.

Viajando a lo largo de la autovía trasmediterránea en coche desde la ciudad de Málaga hasta la ciudad de Valencia por un poco más de seis horas logramos entrar en una de las ciudades más grandes del país ibérico. Por el centro de la ciudad de Valencia pasaba el antiguo rio Turia, que tras el desvío del cauce, la zona se había convertido en los “Jardines del Turia”, hasta el final de dicho río, cerca del mar, nos esperaba la primera y más importante parada de este viaje, la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Llegando por la Av. De l’Institut Obrer Valencia, antes de entrar al Pont de Montolivet, la magnífica monumentalidad, del conjunto se imponía ante nosotros, encontrarnos ahí dentro de un dinámico y moderno contexto urbano, observábamos una bella visual digna de una postal valenciana. Las altas expectativas e inquietudes provenientes de un estudiante de arquitectura se habían hecho realidad. Estábamos ahí, al sur del complejo admirando los diferentes edificios que componían el proyecto, parados sobre la banqueta, que se volvía parte de una pasarela de jardines llamados “Umbracle”, diseñada por Santiago Calatrava, en donde, en línea recta encontrabas diferentes tipos de vegetación endémica de la región. Los jardines estaban semi-cubiertos por una serie de grandes arcos de acero en color blanco, que proporcionaba una basta entrada de luz natural y que además permitía observar los diferentes edificios del complejo, volviéndose así un mirador lineal, envuelto entre naturaleza y el sol del Mediterráneo.

Los demás edificios se encontraban en el nivel menos uno y medio, por lo que tuvimos que bajar para generar esa interacción más directa con la obra escultórica de Calatrava, descendimos por las escaleras que llegaban a la parte trasera del museo de las ciencias, el cual se elevaba 3 niveles sobre un gran espejo de agua que se encontraba en la parte del sur, es una gran sensación la que se tiene al caminar entre esas robustas y sensuales estructuras de concreto, que sirven de columnas pero que al ejercer el juego de las diagonales se vuelven parte de la cubierta.

Con una materialidad de concreto, acero, lámina y cristal, el edificio permite una interacción exterior- interior. Continuamos caminando por la orilla entre el museo y el espejo de agua, bajo esas columnas-cubierta de concreto en color blanco que nos conducían hasta el hemisferio, el famoso y formalmente llamado “ojo humano”, rodeado por un extenso espejo de agua que servía de lago artificial para la renta de lanchas transparentes, mostraba su maravillosa curvatura, hecho igualmente  en acero blanco, cristal y láminas como cubierta, las cuales se retraían mecánicamente para poder observar el cielo con los instrumentos y las mega pantallas que hay en el interior, lamentablemente la cubierta mecánica ha tenido diversas fallas y ya no se puede abrir, por lo que siempre permanece cerrada.

Caminando por un costado del hemisferio, hacia el “Palau de les Arts”, pasamos por debajo del Pont de Montolivet, también diseñado por Calatrava, frente a nosotros se mostraba un gran edificio de una planta ovoide, de muros de concreto en color blanco, del cual su cubierta era una magnifica estructura voladiza de acero recubierta de lámina gris, que desde la parte más alta bajaba en forma de flecha sin necesidad de ninguna columna o apoyo, demostrando la gran tecnología estructural. Este edificio se encontraba cerrado por reparación, ya que hace unos meses se habían comenzado a desprender algunas láminas de la cubierta.

Después nos dirigimos hacia el otro extremo del conjunto, en donde se encuentra el ágora, un espacio de usos múltiples que solo se abre cuando tiene algún evento, este edificio de gran altura se alzaba sobre otro espejo de agua con forma de dos elementos ovalados que parten desde el suelo y que al final se unen por medio de grandes columnas en color azul, toda la estructura está recubierta de lámina, la cual se cubre de miles de fragmentos de azulejos de color azul marino.

Otro tanto al este, detrás del ágora de Calatrava, pudimos encontrar de manera más privado, bardeado, el “Oceanográfic”, único elemento del CAC diseñado por el arquitecto Félix Candela, el cual no pudo ver terminado, debido a que durante la suspensión de las obras en 1996 falleció. Es un edificio con toda la particularidad de los diseños de Candela de varios paraboloides, contenidos en sus exteriores por cristales de color azul.

Mi primer y maravilloso acercamiento a esta importante obra arquitectónica, fue alrededor de las cinco de la tarde, pero la inquietud de descubrir que sentimientos provocaba este proyecto en una atmosfera nocturna hizo que al día siguiente fuese en la noche, durante la cual me di cuenta de cómo el emplazamiento de los distintos elementos generaban una singular sensación en el espectador, en el cual provoca un juego de mimesis formales.

En estas obras el arquitecto Santiago Calatrava genera que el usuario se vuelva un espectador, obliga a que esas formas y materiales caprichosos, hagan del complejo una exposición escultórica. Sin duda alguna, esta obra significó en valencia un icono importantísimo para el habitante y el turista, obra digna de conocer y apreciar en algún momento de la vida, pero que nunca dejará de lado la polémica de los altos costos, las extrañas analogías formales y la ausente funcionalidad arquitectónica; todo esto por debajo de una estética monumental y una función sensorial.

 

Fotografías. Eliu Morales Mireles, 16 de mayo de 2015.

Texto: Eliu Morales Mireles.

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