“Autopistas que avanzando hacia el futuro arrasan con el pasado”. Demuelen restos arqueológicos en Tlaltizapán, Morelos.

Hace aproximadamente 9 años conocí el centro arqueológico de Guachimontones, ubicado en el municipio de Teuchitlán, Jalisco. En ese entonces aún no se construía el Centro Interpretativo Phil Weigand, de hecho, los recorridos y trabajos arqueológicos se realizaban de manera mucho más informal que como en la actualidad. Ese día nuestro guía fue “Chava” (quien ya no labora en la zona), él nos platicó que, el Gran Guachi se encuentra todo derrumbado gracias a que muchas de las piedras que lo conformaban fueron utilizadas de manera irresponsable e impune para construir la carretera que va desde Tala a Ahualulco del Mercado. Yo muy ingenuamente pensaba que esas prácticas tan estúpidas eran cosa del siglo pasado.

Hoy:

Tlaltizapán es un municipio del estado de Morelos, su nombre quiere decir “Pies sobre tierra blanca”, ya que la población se fundó sobre una loma de estas características, su vecino al sur es el municipio de Tlaquiltenango y su nombre quiere decir “En los muros bruñidos o encalados”.

Lo que hoy es el estado de Morelos, hace siglos estuvo habitado por chichimecas, los cuales fueran expulsados por los xochimilcas, que a su vez se mezclaron con los antiguos pobladores de Jumiltepec y Nepopualco.

Se dice que durante la conquista, los dominicos construyeron la casa de Tlaltizapán hacia 1550 d. C. y que Hernán Cortés estableció en esta zona un rancho donde criaba caballos.

En Tlaltizapán se encuentran: la Parroquia San Miguel Arcángel que alberga el mausoleo de Emiliano Zapata, el Museo de la Revolución del Sur  (ex Cuartel General de Emiliano Zapata) y varias haciendas.

En Tlaquiltenango se encuentran los centros arqueológicos de Chimalacatlan y de Huaxtla, varias ex haciendas y el magnífico ex convento de Santo Domingo de Guzmán, construido en el siglo XVI, en el cual es apremiante una restauración integral, no sólo de su estructura, sino también de sus frescos a blanco y negro, los cuales se están perdiendo.

En otro orden de ideas. En marzo del 2014 el Gobierno de la República  por medio de Gerardo Ruiz Esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), anunció los inicios de una muy importante obra, la “Autopista Siglo XXI”, misma que unirá el puerto de Veracruz con el de Acapulco, una mega obra que permitirá que las mercancías puedan ser trasportadas de extremo a extremo en tan sólo 7 horas y sin necesidad de atravesar la Ciudad de México. Será la autovía más moderna del país, totalmente tecnificada, con cámaras en todos sus tramos y fibra óptica en todo su desarrollo, logrando que Morelos sea el primer estado en dotar de internet a todos los edificios públicos y de gobierno.

La construcción de esta vía es el compromiso número 217 que Peña Nieto firmara como candidato a la presidencia, obra que logra poner fin a treinta años de no inversión a la infraestructura morelense y cumplir con un compromiso pactado veinte años antes por gobiernos anteriores; Al momento de anunciarse el inicio de las obras se programaba terminar los 61.8 kilómetros que cruzan el estado de Morelos para marzo del 2016, siendo construida por un consorcio formado por Aldesa (constructora española), Pinfra y GBM (constructoras mexicanas).

El 31 de mayo de este año, durante los trazos de la autopista entre el kilómetro 18 y 19 en el ejido “Los Dormidos” ubicado al sur del municipio de Tlaltizapán, los operadores de la maquinaria encontraron diversos vestigios al parecer prehispánicos e informaron a las autoridades (como la ley obliga); el personal del INAH analizó los objetos encontrados,  determinando que eran ollas, vasijas, cuatro osamentas y los posibles cimientos de una casa habitación, correspondientes al año 600 aproximadamente. José Eduardo García Jiménez, director de Turismo del municipio informó que había solicitado el cambio del trazo de la autopista ante el INAH y la SCT.

El 30 de junio María Cruz Bastida Muñoz presidenta municipal de Tlaltizapán visitó la zona de aproximadamente ochocientos metros cuadrados, lugar  donde se encontraba personal del INAH realizando la inspección.  Los antropólogos aseguraron se trataba de cimientos de un pequeño conjunto habitacional y que desafortunadamente no existía ninguna pirámide en la zona, ni piezas que puedan ser consideradas patrimonio nacional o municipal, por lo que el trazo de la carretera no cambiaría y que solamente se estaban realizando labores de salvamento.

Para sorpresa de todos, a inicios del mes de julio, en el campo conocido como “La Maroma” en el municipio de Tlaquiltenango, justo a un costado de la autopista, también se encontraron vestigios de un conjunto de construcciones prehispánicas que abarcan alrededor de quinientos metros cuadrados. Gilberto Rivera, director de licencias y reglamentos del  ayuntamiento del municipio comentó que se daría a conocer el suceso a las autoridades competentes para que pudieran realizar los trabajos correspondientes en la zona.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia  se había comprometido con los vecinos de Tlaltizapán a dar información semanal de sus investigaciones, junto con un catálogo de las piezas encontradas, prometiendo preservar la zona hasta poder dar un veredicto junto con un plan de salvamento.

Pero lunes 20 de julio en presencia de vecinos de la localidad que intentaban proteger los basamentos y sin contar con explicaciones del INAH, trabajadores de la constructora montados en maquinaria pesada demolieron los restos arqueológicos, arrasando con cuanta piedra se encontrara sobre otra.

El miércoles 22 de julio habitantes de Tlaltizapán y Tlaquiltenango se reunieron para crear un frente en contra de la autopista Siglo XXI y manifestarse en contra de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes así como del Instituto Nacional de Antropología e Historia. “Debemos organizarnos para impedir que, en aras del progreso, se borre la historia con anuencia de quienes deben preservarla”, dijo David Gálvez, principal líder de opinión.

El grupo de ciudadanos pretende asesorarse con el Frente Pro Defensa de Tepoztlán, quienes se opusieron a la ampliación de la autopista La Pera-Cuautla, logrando detener las obras mediante la presentación de un amparo, además se está trabajando en un informe alterno para intentar salvaguardar otros sitios arqueológicos (se comenta que son veintiséis los encontrados hasta el momento), que como el encontrado en Tlaquiltenango puedan estar en el trazo de la “tan esperada autopista” y por lo tanto corren el riesgo de sufrir el mismo destino que “Los Dormidos”.

La historia se repite, sólo que esta vez los depredadores de la cultura prehispánica no son oriundos de la península ibérica llevando la palabra del Santo Creador  para evangelizar a los “bestiales” indígenas, derrumbando cuanto esté a su alcance y se pueda utilizar para construir sus colosales monasterios; Ahora los que mandan devastar los vestigios milenarios de nuestra cultura son nuestros gobernantes, que ávidos de cumplir sus promesas para enaltecerse como el “mismísimo salvador” que viene a dotarnos de modernidad, tecnología, vías de comunicación. ¡Vaya! De primer mundo, arrasan con todo lo que esté a su paso, sin importarles nada más que llegar a la tan esperada fecha en la que se puedan tomar la foto inaugurando la obra, además de todos los beneficios económicos que una inversión en infraestructura pueda proveerles.

 

27 de Julio de 2015. Arq. Alberto Avilés

Vídeo tomado por habitante de Tlaltizapán el 20 de Julio de 2015.

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