Centro para la Cultura y las Artes de la Ribera (Ajijic, Jalisco).
El pasado 6 de septiembre se inauguró en el Centro para la Cultura y las Artes de la Ribera, ubicado en Ajijic, Jalisco, la exposición titulada Transfiguraciones de la Cerámica y el Metal, muestra de la obra del artista plástico, diseñador, arquitecto y mi amigo personal Antonio Quintero.
A “Tony” tuve la oportunidad de conocerlo durante nuestro paso por la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Guadalajara, dentro su hermoso campus de Huentitán, sede principal del Centro Universitario de Arte Arquitectura y Diseño, CUAAD. Tuvimos la oportunidad de coincidir y compartir ideales, proyectos, amigos y sueños, compartimos durante horas en ese pequeño espacio ubicado bajando desde la escalera de la Biblioteca “Horst Hartung Franz”, el cual teníamos otorgado su ocupación en cierto grado de “posesión” debido a razones que no van al caso ponernos a explicar en este texto.
Quintero, como solíamos decirle, siempre se caracterizó por una ávida curiosidad, jamás se estaba quieto, su cerebro siempre estaba inventando y procesando nuevas ideas comúnmente sin necesidad de límites físicos, ideas que comúnmente yo pensaba que nos serían imposibles de realizar. Esta cualidad suya le llevó a tener la oportunidad de estudiar entre 2011 y 2013 un “Máster en Artes de la Arquitectura” en la prestigiosa Escuela de Arquitectura (Arkitektskolen en idioma danés) de Aarhus, Dinamarca.
A su regreso nos reencontramos ávidos de compartir, pensar, e idear, por lo que formamos una comunidad destinada a la reflexión del papel de la arquitectura en el amplio universo humano, a este grupo le llamamos después de semanas de deliberación: “A4 Arquitectura y Sociedad”, donde de la mano de Antionio Legaspi (si, el otro miembro de “los Tonys”), Salvador Bobadilla, Abigail Sánchez, Alejandro Diaz y Sam García nos reuníamos en sesiones de trabajo, que más que eso fueron tertulias sobre arte, arquitectura y comunidad social. Trabajamos algunos proyectos, publicaciones digitales y gestamos exposiciones que intentaron rescatar patrimonio urbano perdido.
En 2016 Quintero y yo migramos a Quintana Roo, pensando que conoceríamos la península mientras trabajábamos en el incipiente despacho de arquitectura CO-LAB design office, labor que nos permitía colaborar en proyectos tan diversos como interesantes, mientras los fines de semana, teníamos tiempo para disfrutar el azul turquesa del caribe, los maravillosos e inigualables cenotes, las ciudades antiguas mayas, tales como Ek Balam, Tulúm, Cobá, Chichen Itzá o la lejana Calakmul. Tony siempre fue un paso más allá en cuestión turística, que nosotros los que éramos sus compañeros de oficina, él siempre se las arregló para llegar a los lugares más interesantes de la manera que fuera, lo importante para él siempre fue conocer, viajar, experimentar.
Durante esa estancia derivado de pláticas con distintos artesanos y trabajadores de obra del despacho, Quintero comenzó a tallar maderas tropicales con un pequeño cuchillo, yo veía como imposible su tarea artesanal, pero ahora entiendo que para él, la dificultad manual no era un límite real, porque lo que realmente le interesaba y disfrutaba, era el proceso de aprendizaje y entendimiento de la técnica.
En 2019 regresó definitivamente a vivir y trabajar en la ciudad de Guadalajara, donde fundó “Productora Artesanal”, la cual comenzó como taller de diseño industrial, especializado en los procesos creativos y el trabajo en mobiliario en acero, localizado en Tonalá, Jalisco. Desde ese tiempo su trabajo a orbitado entre el diseño arquitectónico, el diseño industrial y la técnica de la cerámica. Hoy “Productora Artesanal” es un espacio a la vanguardia del diseño experimental donde se difuminan los límites entre las diferentes técnicas y quehaceres que allí se conciben y materializan.



Con “Transfiguraciones de la Cerámica y el Metal”, Antonio nos presenta el trabajo de investigación por medio de la experimentación matérica, en el que ha mezclado la técnica manual de la creación de vasijas de cerámica con diversos materiales ajenos, como lo son el polvo o limadura metálica, diferentes piececitas de acero que se unen o interactúan en fresco con la cerámica antes de ser horneada, o la incorporación de unos “volúmenes” casi inmateriales formados por cables de metal que cruzan y se entretejen en la cerámica formando una especie de “canastas” que nos recuerdan a el trazo de orbitas satelitales alrededor de un astro o planeta.
Esta serie de interesantes piezas ya han sido presentadas tanto como en “Casa Zuno” en la ciudad de Guadalajara, como en “Zona Maco Emergente” 2025, en la Ciudad de México.
En esta feria de arte ocurrida en nuestra capital mexicana, nos sorprendió con la presentación de una de sus piezas de su serie “Gravedad”, la cual es forzada a experimentar una alteración en vivo a manera de performance a la vista de los asistentes, mientras Antonio golpea la pieza de cerámica, logrando fragmentarla en fortuitos tepalcates que continúan unidos gracias a las “orbitas” formadas por los cables de metal.


Es así como reflexiona sobre la ecosofía y la cosmotécnica aplicadas como forma de pensamiento, aprovechando los recursos inmediatos que tiene a la mano en su taller, ya sean humanos o matéricos. Por medio del trabajo del metal y las arcillas nos afirma que “trabajar la tierra es un acto político que representa, de forma innegable, el territorio del que surgen”.
Esta muesta la puedes visitar en el Centro para la Cultura y las Artes de la Ribera con dirección en Carretera a Chapala-Jocotepec 168, Col. La Floresta, Ajijic, Jalisco, la cual estará expuesta hasta el domingo 12 de octubre (día de resistencia indígena y aniversario de nuestra Alma Máter), con un horario de lunes a domingo de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.
Mtro. José Alberto Avilés Álvarez
25, septiembre, 2025
Imágenes propiedad de Antonio Quintero retomadas de https://www.instagram.com/productoraartesanal/?hl=es